Krokodil ¿nueva droga a la vista?

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El verano siempre trae modas. La primera, cuando somos niños, suele ser una toalla de playa y una gorra de tus dibujos animados favoritos. Unos años después un collar hecho con caracolas para sellar una amistad. Más tarde el famoso amor de verano. Luego vienen las fiestas de verano y hay, quienes llegados a este punto, se pierden y acaban con modas como el sunburn art o consumiendo Flakka en Ibiza.

Hago mención de las modas de verano porque la revista Adicciones acaba de publicar en su último número un estudio a raíz del primer caso en nuestro país de consumo documentado de Krokodil en Castellón de la Plana. Espero que el krokodil no se convierta en una nueva “moda”.

El paciente, de 34 años, dijo haber adquirido y tomado krokodil con una bebida con cafeína con un objetivo lúdico-experimental. Yo me quedé literalmente flipando cuando leí esto. No lo puedo decir de otra manera. El tío se toma la droga y la combina con una bebida estimulante de “manera experimental” según él. Como si fuese un doctorando haciendo un  experimento siguiendo el método científico. En fin, supongo que anotará en su bitácora los efectos de tomarla sola a distintas dosis, y después combinada siguiendo un riguroso control de los procesos llevados a cabo.

¿Es que estamos locos?

¿Cómo se puede probar cualquier cosa a cambio de unos instantes de placer artificial sin pensar en las consecuencias? Las drogas son sustancias tóxicas con un alto poder adictivo y muchas consecuencias a nivel físico y mental. No son caramelos.

Y el krokodil es aún peor que la mayoría de drogas.

Krokodil

La dihidroxidesoximorfina, desomorfina, krokodile o krokodil es un derivado opiáceo sintetizado en 1932 por Lyndon Frederic Pequeño en EEUU. Su estructura es muy parecida a la morfina. Actúa sobre receptores µ produciendo un efecto analgésico entre 5-10 mayor que la morfina. Tiene mayor toxicidad. Sus efectos se comienzan a notar 2 minutos después de haberlo consumido.

Se utilizó como analgésico, antitusivo y sedante. Fue retirado del mercado farmacoterapéutico por producir hipotensión, retención urinaria, vómitos y somnolencia, además de la rápida adicción que creaba.

Su nombre deriva del parecido con la similitud de pronunciación con la clorocodida y por las lesiones escamosas de tono verdoso que produce en la piel. Vamos, una maravilla.

Obtención

La obtención de krokodil no implica tanto al narcotráfico como otras drogas. Hay un alto grado de autoabastecimiento porque es muy fácil de sintetizar en casa. Se obtiene mezclando codeína con ácido clorhídrico, yodo y fósforo rojo. Su síntesis se muestra a continuación.

Consumo y efectos

El consumo de krokodil se inició en Rusia, Ucrania y Georgia. Actualmente su uso se está extendiendo por Europa el este, Holanda, algunos países de Latinoamérica y algunos estados de EEUU.

Se consume por vía oral o inyectada (vía parenteral).

Sus efectos como droga son parecidos a los de otros opiáceos como la heroína o la morfina.

Las consecuencias de su consumo a nivel neurológico son:

  • Evidente y progresivo proceso de dependencia. El consumo de krokodil se hace una necesidad
  • Notable daño neurológico: degeneración de neuronas
  • Pérdida de habilidades motoras: coordinación.
  • Trastornos del habla: pérdida de fluidez.
  • Alteraciones en la memoria y en el estado de ánimo. Pérdida de memoria y tendencia a la depresión, la ansiedad e incluso episodios psicóticos

A nivel físico 

Las consecuencias son producidas tanto por el krokodil como por las sustancias (yodo, fósforo, disolventes y metales pesados) usadas en su síntesis:

  • Por vía parenteral (cuando se pincha con aguja) puede transmitir VIH y hepatitis C como el resto de drogas. Tiene además efectos secundarios graves y sin precedentes. Cerca del lugar del pinchazo produce abscesos, tromboflebitis, flebitis, hemorragias y úlceras. También se producen daños en los músculos, huesos y tejidos blandos con rápida necrosis y gangrenación. La intervención en estos problemas requiere cirugía de extrema complejidad, con secuelas graves, como la extirpación de las principales venas en los brazos o las piernas, necesitando en ocasiones la amputación o injertos de piel
  • Produce lesiones en músculos y en la tiroides
  • Fósforo. Produce deterioro grave en los cartílagos
  • Resto de sustancias utilizadas en la síntesis del krokodil. Neumonía, meningitis, osteomielitis, periodontitis,…

Todo esto lleva a que el deterioro físico entre los consumidores sea rápido y las tasas de mortalidad sean altas.

Después de conocer un poco más sobre esta droga estoy segura de que a ti tampoco te entra en la cabeza cómo hay personas capaces de tomarla. Ni una situación económica de crisis, ni lo de “probar” son excusas válidas ni razonables para tomar ninguna droga, pero ésta que fulmina tan rápido muchísimo menos.

Nota. Generalmente incluyo fotos en los artículos que escribo. Esta vez voy a mostrar fotos de las consecuencias de su consumo muy suaves porque la mayoría me parecen demasiado desagradables. El que tenga interés puede pinchar en este enlace que lleva a la galería de fotos de google.

¿Estamos frente a la peor droga conocida hasta ahora? ¿Crees que se expandirá su consumo? Deja un comentario y comparte este artículo antes de marcharte. ¡Gracias!

Fuentes:

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