La casualidad visita al Alzheimer

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A. Fleming decía “a veces uno realiza un hallazgo cuando no lo está buscando”. Las casualidades en la ciencia existen. Gracias a la casualidad de que el hongo Penicillium inhibió el crecimiento de las bacterias hoy tenemos la penicilina. Aunque la penicilina fue una suerte para la humanidad y para el avance de la medicina Fleming no tuvo suerte. Su extraordinaria mente observó un suceso casual e hizo sus deducciones científicas dando un gran paso en la lucha contra las infecciones.

La revista Nature acaba de publicar un artículo en el que también se ha cruzado la casualidad. Ya se había demostrado hace algún tiempo en primates y ratones que los tejidos pueden transmitir síntomas de Alzheimer.

Inesperadamente, mientras se investigaba sobre el contagio de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob en personas que de niños habían recibido tratamiento con la hormona del crecimiento procedente de cadáveres, se descubrió que algunas de estas personas  sin mutación genética que predispusiese al Alzheimer tenían niveles altos en su materia gris de proteína β-amiloide siendo anormalmente jóvenes (de entre 36-51 años), proteína característica del Alzheimer.

Foto: Proteína  β-amiloide (marrón) encontrada en glándula pituitaria, justo al lado del cerebro.

Este descubrimiento abre la puerta a la posibilidad de pensar que en determinadas condiciones el Alzheimer se pueda transmitir.

¿EL ALZHEIMER SE CONTAGIA?

Que no cunda el pánico. Este descubrimiento en ningún caso quiere decir que el Alzheimer se contagie como una gripe. Las condiciones en las que podría haber paso de proteína de una persona a otra son absolutamente excepcionales y siempre dentro del ámbito clínico-quirúrgico. No podemos ni debemos alejarnos ni estigmatizar a los enfermos de Alzheimer. No hay posibilidad alguna de contagio por tocar, hablar o convivir con un enfermo, CERO RIESGO.

El alzheimer no es una enfermedad contagiosa ni va a serlo a partir de ahora.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE ESTE DESCUBRIMIENTO?

Este descubrimiento tiene importancia en el ámbito clínico ya que plantea la posibilidad de que la proteína β-amiloide puede transmitirse en tejidos entre personas, como puede haber pasado desde las células pituitarias contaminadas que se han investigado en este estudio.

Es importante también porque partir de ahora habrá que tener en cuenta este hallazgo para evitar contagios a la hora de usar tejidos de una persona a otra y a la hora de manejar material clínico que pueda estar contaminado, además de usar técnicas que garanticen la correcta esterilización de este material.

Como ocurrió con Fleming, una casualidad vista desde los ojos del observador adecuado puede convertirse en un gran descubrimiento que ayuda al avance de la medicina. El propio Fleming decía “a veces uno realiza un hallazgo cuando no lo está buscando”. El hallazgo  ahora está en evitar nuevos casos de la Enfermedad de Alzheimer, lo que es una fabulosa noticia.

¿Tenías dudas sobre si el Alzheimer se contagia después de las informaciones confusas de estos días? ¿Te ha quedado claro ahora?

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Fuentes

Revista Nature

Revista Nature

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