Epopeya farmacéutica, viaja por la farmacia del tiempo

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Soy fan de todo aquello que tenga que ver con el mundo de la farmacia. Por eso no he podido resistirme a tener en mi biblioteca un título tan atractivo como Epopeya Farmacéutica. Epopeya farmacéutica es un magnífico libro escrito por Luis Marcos Nogales con ilustraciones de Íñigo Ansola que desmenuza la evolución farmacéutica por culturas desde Mesopotamia (allá por el 4.500 a.C) hasta el Imperio Romano. Luis Marcos nos deja en ascuas con las épocas más modernas hasta nuevo aviso. Te recomiendo leer la Epopeya seas farmacéutico o no, está escrita de manera que resulta atractiva a cualquier público.

Epopeya Farmacéutica tiene una escritura ligera y rigurosa. Me he sumergido en el viaje a través del tiempo que ofrece este libro y me lo he leído completo casi sin darme cuenta de que las páginas pasaban.

Leyendo esta obra he aprendido cosas interesantísimas como que hace ya más de 6.000 años el médico sumerio Ninazu era representado portando un bastón con dos serpientes enrolladas, similar al bastón de Asclepio, (padre de Hygia), que es el símbolo de la medicina actual.

Tras leer la Epopeya Farmacéutica me quedo con varias reflexiones, dos de ellas las quiero compartir contigo.

Relación médico-farmacéutico

Aunque ahora médicos y farmacéuticos seamos profesionales distintos (y cada profesión tenga a su vez sus especialidades) durante la mayor parte de la historia no existió tal distinción. Ambos venimos de una profesión común en la que, en un momento determinado hubo tanta información que fue imposible de abarcar por un solo profesional. En la siguiente imagen extraída de la película El Médico se muestran dos médicos. Entre sus útiles de trabajo hay un mortero encima de la mesa.

Por suerte, puedo comprobar a diario que el tópico de que médicos y farmacéuticos nos llevamos mal no es cierto. Salvo casos contados, en general nos ayudamos. Un ejemplo de colaboración es PedYFarma, un proyecto del que formo parte y en el que pediatras y farmacéuticos trabajamos juntos por el paciente pediátrico. Para esos esquiroles que no quieren llevarse bien les recuerdo que todos somos colegas sanitarios. En vez de comportarnos como hermanos que se pelean por una herencia es mejor que nos comportemos como hermanos que una vez independizados se aprecian por su origen común.

Relación divinidades/brujería-curación

La anatomía (ciencia que estudia las estructuras macroscópicas del cuerpo humano) y la fisiología (ciencia que estudia las funciones de las estructuras de los seres vivos) son ciencias jóvenes. En la Edad Media (antes de ayer si hablamos de historia) las limitaciones de la medicina por no poder abrir cuerpos humanos vivos o muertos llevaban al punto de morirse por el mal del costado, que no era más que una simple apendicitis. Tanto en la serie Al final del Camino como en la película El Médico (de la que hay una imagen más arriba) aparece la enfermedad del costado.

La farmacocinética (estudia los procesos a los que un fármaco es sometido en el organismo) o la bioquímica (estudia la composición y reacciones químicas de los seres vivos) son ciencias todavía más jóvenes.

Que todas estas ciencias sean tan jóvenes nos indica que durante gran parte de la historia se desconocieron las causas de las enfermedades. Al no tener una explicación conocida las enfermedades adquirían la categoría de sobrenatural. Se creía que eran provocadas por castigo divino, por malos espíritus, por las fuerzas astrales, por la descompensación de los humores o los chacras, por un mal de ojo…

Era habitual hacer ofrendas, conjuros y danzas para revertir el castigo sobrenatural. O tratar de restablecer el equilibro con meditación, alimentación y ejercicio. Todo esto a veces se combinaba con plantas que sí tenían efecto farmacológico como la adormidera o el ricino. Los resultados eran bastante pobres siendo la esperanza de vida de unos 30-40 años.

Esta relación de la enfermedad con una descompensación de los chacras por un lado y de acudir a chamanes para sanar por otro siguió muy arraigada en la mentalidad de los pueblos hasta no hace mucho. De hecho sigue estando muy vigente en algunas culturas. ¿No te recuerdan las pseudoterapias actuales a estos remedios y rituales de la antigüedad? Con nuevos términos, nuevas prácticas y nuevos argumentos, en esencia, las pseudoterapias beben de las creencias que tenía el ser humano cuando no tenía conocimientos suficientes para conocer y curar las enfermedades, teniendo menos eficacia que las terapias antiguas, ya que aquellas sí utilizaban el conocimiento más puntero que había en la época.

¿Y tú?

¿Con qué reflexiones te quedas tú después de leer el libro?

¿Qué libro del mundo farmacéutico me recomiendas que no me puedo perder? Te escucho con total atención.

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PD: Las viñetas de Íñigo Ansola (algunas de ellas en aparecen en este artículo) merecen una mención aparte. Son magistrales, todas con un toque de humor. Van desde alusiones a la canción Lucy in the Sky with Dyamonds (LSD) hasta bromas con la letra de los médicos o con la fórmula de la triaca. Todas están perfectamente integradas en  la historia. A mi ahijada con sus cinco añitos le encantan. Cuando viene a casa me pide verlas y que cantemos el estribillo de la canción de The Beatles.

Fuentes

Epopeya farmacéutica de Luis Marcos Nogales

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